Conectando personas

Conectando personas, uniendo mundos

domingo, 24 de junio de 2012

Santiago Pinilla: los viejos rockeros nunca mueren.

Cuando trabajas en un centro educativo -o en cualquier otra organización- a cada miembro de la comunidad le asignas un rol en función de la tarea o del trabajo que realiza. Y te formas una imagen mental de cada cual según ese planteamiento un tanto estereotipado.

Pero la vida es mucho más que el trabajo. Comprende también la esfera de lo personal. Y es precisamente en ese tiempo perteneciente al ámbito de lo privado cuando empiezas a descubrir aficiones, intereses y pasiones que, normalmente, quedan ocultos en el devenir de lo cotidiano.

Tal es lo que me sucedió cuando empezé a profundizar un poco más en mi relación con Santiago Pinilla. Primero descubrí su dedicación al fútbol sala materializada en la función que realiza como árbitro los fines de semana. Y con el tiempo no tardó mucho en confiarme su segundo secreto y principal afición: su pasión por la música rock.
Condicionado como estaba por el trabajo principal de Santiago en el instituto: oficial de mantenimiento, estos dos nuevos y desconocidos universos habían quedado ocultos para mí. Sin embargo mi endémico desapego hacia la contemplación de eventos deportivos hizo que me interesara mucho más por su segunda afición: el rock.

Santiago ingresa en la Universidad Laboral de Cheste en el año 70. Fue a raíz de una prueba para seleccionar alumnos con buenas capacidades. Allí permaneció dos años cursando el bachillerato elemental (3º y 4º). Luego pasó a la U.L. de Huesca.

Y en la UL de Cheste fue donde se inició en el mundo del rock. A sus doce años, interno, lo despertaban a las 6:30 de la mañana con música. Ponían todo tipo de música pero a él le gustaban especialmente algunas canciones, como por ejemplo la de Titanic "No tengo razón" (en inglés: "I See No Reason")

Esta iniciación musical se fue asentando y, contando ya con 13 años, en el año 1972, nuestro amigo comenzó a comprarse sus propios discos. De vinilo. De los de esa época. Se guardaba la propina y con 70 pts ya tenía para un single. Los "long play" costaban 300 pts. Cuando empezó a trabajar  -y hasta los 18 años- compraba uno al mes. Normalmente los conseguía en Guateque o en discos Val en el Tubo. Otros fueron adquiridos en Andorra.

Sus amigos de la peña agradecían estas adquisiciones pues podían organizar guateques en la peña de Montañana con los discos que llevaba. Normalmente la música lenta y de mayor duración era la que más triunfaba. Por ejemplo My love.

Le gustaban especialmente los grupos ingleses y los americanos. Al pasar a Huesca profundizó en su afición pues eran tiempos de baile y discoteca. Todos los grupos de rock de esa época le agradan pero disfruta especialmente de las canciones de Led Zeppelin (Stairway to heaven) o de Who (Quadrophenia). De este último álbum salió un disco y una película.

La tarta de emociones y pasiones con que nos obsequia la vida se elabora con delicados ingredientes personales. En el caso de Santiago la música es un condimento esencial. Cada canción la asocia con recuerdos y vivencias muy específicos.

Ahora el vinilo se está poniendo de moda otra vez. Los discos pueden adquirirse en Linacero, Media Mark o la Fnac. Nuestro amigo disfruta del particular sonido de la música de antes periódicamente ya que cuenta con el equipamiento necesario: plato, amplificador, ecualizador, pletina y baffles.

Con veintitantos acudió a su primer concierto. Y así ha seguido hasta los 54 que cuenta en la actualidad. Ha asistido a muchos y disfruta a rabiar. No le importa mezclarse con gente más joven. Últimamente ha presenciado actuaciones de Heavy Metal.

Santiago escucha rock en el coche, en su casa y en cualquier otro lugar que se tercie. Eso sí, poniendo el volumen alto que es como mejor se disfruta esta música. Y en ese punto tiene que ser especialmente cuidadoso para no molestar a los vecinos.

La impronta que dejan las experiencias que vivimos de niños y jóvenes se manifiesta de una u otra manera a lo largo de nuestra trayectoria. En el caso de Santiago Pinilla, la huella dejada por el rock sigue presente en la actualidad. Es una suerte para él. Como siempre hemos reiterado en este blog "Turismo de personas", una afición vivida intensamente es un regalo, un don que no cabe desperdiciar.  

viernes, 1 de junio de 2012

Más cuadros de Esther Sevill




























Añadimos en este apartado nuevos cuadros de Esther Sevill con la convicción de que su obra merece ser conocida y divulgada.

jueves, 31 de mayo de 2012

Esther Sevil. Sus cuadros hablan por ella

Desde los 10 años que empezó a pergeñar sus primeros dibujos en el colegio, su trayectoria personal ha estado indisolublemente unida al arte. Con 12 la inscribieron en la academia de Abel Bueno, ubicada en  antigua calle Vieja Guardia, cerca de la Puerta del Carmen de Zaragoza y a los 14 años se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios para meterse de lleno en lo que luego sería la pasión de su vida: la pintura.

Los cinco años de permanencia en la Escuela de Artes le permitieron conocer distintas tendencias y afinar su particular estilo personal y, a los 19, dio el salto al Estudio Goya donde -según sus propias palabras- se formó realmente como pintora.

 En el Estudio Goya se dibujaba con modelos al natural. Allí consiguió zafarse de las vanguardias imperantes en la época y perfilar su particular impronta como artista. Y allí fue también donde conoció a su actual marido Mariano Melendo que, por esa época estaba dedicado de lleno a pintar a la acuarela los variopintos paisajes del territorio aragonés.
Esther Sevil conserva la energía de sus años adolescentes y sigue pintando y apasionándose día a día por lo que hace. De sus pinceles salen cuadros de la más variada tendencia: realistas, abstractos, figurativos, bodegones... La mayoría de ellos los conserva en un almacén de su propiedad y nos los muestra con orgullo pues representan el resumen, el epítome, de su dilatado recorrido artístico.

La obra de Esther supera los 400 cuadros. Algunos de ellos de un tamaño considerable. Expuso colectivamente en Francia, Caja Madrid, la Sala Gambrinus y otras salas. En el año 52 obtuvo el accesit de dibujo en la convocatoria regional de Aragón y durante varios años fue admitida para el premio Isabel de Portugal. También ha realizado varias exposiciones individuales.

En la actualidad Esther se siente mucho más libre a la hora de plasmar el motivo de sus cuadros. Confiesa que atraviesa una etapa de "sacar hacia afuera" sus cosas y que pinta con el consciente y el inconsciente. Ella misma percibe sus cambios de tendencia. No pone traba alguna a estos vaivenes: fluye y deja fluir la energía emanada en sus obras.

No es mujer de muchas explicaciones. Sus cuadros hablan por ella y algunos lo hacen con una colosal contundencia. Aquí ofrecemos un pequeño botón de muestra de la colección pictórica de una autora aragonesa que merece ser conocida, comprendida y divulgada.